Una persiana, una barra
Cada mañana, a las doce menos cinco, se oye el mismo ruido en la calle del Robí: la persiana subiendo. Es la señal para los de siempre.
No tenemos cocina de autor ni carta de cócteles. Tenemos vermut de Reus en el grifo, latas que abrimos delante de ti y una barra de mármol donde cabe medio barrio los domingos.
Si vienes en grupo, avísanos por WhatsApp y te guardamos la mesa del fondo. Si vienes solo, siempre hay sitio en la barra.
Montse y Jordi
Detrás de la barra
Grupos de más de seis, mejor con reserva.
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